El lanzamiento de un misil balístico por parte de China, con una ojiva insimulada hacia el Océano Pacífico, se produce tras la caída del Tratado Star, que controlaba las ojivas nucleares entre Estados Unidos y Rusia. Aunque China no era parte del tratado, mantenía un conteo de arsenales nucleares.
Este lanzamiento, interpretado como una prueba de las capacidades de respuesta de la región y de Estados Unidos, ha generado desestabilización según Australia. El misil fue lanzado cerca de un área protegida para explosiones nucleares, aumentando la preocupación de India y Estados Unidos por la falta de transparencia de China.