El reciente lanzamiento de un misil balístico por parte de China ha generado rechazo en sus vecinos, quienes lo consideran una provocación en un momento de alianzas militares ante la expansión de Beijing. El proyectil de largo alcance, equipado con una ojiva simulada, fue disparado desde un submarino de propulsión nuclear.
Según el gobierno chino, se trató de un ejercicio rutinario que no apuntaba a ningún país y se ejecutó bajo las normas del derecho internacional.