China continúa expandiendo su poderío militar con el objetivo de mantener una tríada nuclear (terrestre, aérea y submarina), siguiendo una lógica de "realismo ofensivo" donde cada país busca un poder relativo frente a sus adversarios. El reciente lanzamiento de un misil desde una plataforma submarina evidencia esta estrategia.
Los ejercicios militares conjuntos entre Rusia y China, realizados cerca de Qingdao, aumentan la interoperabilidad entre ambas armadas y generan desconfianza en Estados Unidos. Esto podría obligar a Occidente a enfrentarse a una coalición en caso de conflicto en el mar de China o el estrecho de Taiwán.