En Bélgica existen alrededor de 10 centros de apoyo a víctimas de violencia sexual, iniciados con un programa piloto en 2017. Estos centros, ubicados discretamente dentro de recintos hospitalarios, ofrecen atención multidisciplinaria con la colaboración de psicólogos, enfermeras, médicos y policías.
La tasa de presentación de denuncias ha aumentado significativamente, superando el 50% gracias a la calidad de las pruebas recogidas por personal entrenado. Para las víctimas que no desean denunciar de inmediato, el centro conserva las pruebas durante seis meses.