En Caracas, la situación de los edificios con etiqueta roja tras el terremoto genera gran preocupación. Uno de ellos, con 83 años de antigüedad, presenta daños estructurales en la escalera, lo que lo hace inhabitable y representa un riesgo inminente de colapso.
A pesar de la advertencia, algunas personas continúan habitando estos edificios por necesidad, un acto de fe ante la precariedad. La lentitud en la gestión de escombros y la falta de un plan de reconstrucción visible, como el anunciado "Venezuela Renace", aumentan la angustia de los damnificados.