Se describe la vida en Bangladesh como una "ciudad que no duerme nunca", caracterizada por su constante movimiento y superpoblación.
Con 177 millones de habitantes en un territorio pequeño, el país enfrenta desafíos de congestión y bajos salarios. La gente trabaja largas jornadas, y los puestos callejeros y medios de transporte, como los "rickshaws" (carritos a pedal o moto), son parte esencial de la dinámica diaria.
A pesar del calor y las inundaciones por monzones, la actividad comercial y el tránsito no cesan. Los mercados están abarrotados y la gente busca aprovechar cada momento, incluso después del anochecer, para realizar sus compras y actividades.