Diego se encuentra con Laura Ulig, dueña de un local de arte en Kansas City, quien le muestra cuadros inspirados en el fútbol y la selección argentina.
Laura explica que su padre es el artista detrás de las obras, que incluyen representaciones de Messi y la bandera argentina, con un estilo que evoca el efecto cristal.
Diego recibe un cuadro de Messi como regalo, el cual destina a su "museo" personal, agradeciendo la amabilidad de la artista.