Argentina mantenía el control del juego a pesar de la presión de Suiza. El equipo argentino adoptaba una postura reactiva, buscando explotar los espacios que dejaba el rival.
Se destacó el ejercicio defensivo del equipo argentino, considerado el mejor hasta el momento en el Mundial. El gol de Alexis Mac Allister había llevado a Argentina a defenderse y a proponer un esquema que desafiaba la creatividad suiza.