Se analiza la posesión de pelota de Argentina, señalando que fue superada por equipos europeos más tácticos y que el equipo luce previsible.
Se identifica la "mitad de la cancha" como un gran ausente y un problema recurrente en el seleccionado argentino, a diferencia de lo que se vio en el Mundial 2022.
Se cuestiona la efectividad de las modificaciones desde el banco de suplentes y se compara la situación actual con el Mundial del 90, sugiriendo un rendimiento bajo de algunos jugadores clave.