Amir relata su transformación personal, pasando de ser una persona con mal carácter, agresiva y propensa a los vicios, a encontrar la paz y el control a través de la fe y el "agua viva".
Anteriormente, Amir se enojaba fácilmente, era agresivo y pasaba mucho tiempo en la calle con amigos, consumiendo alcohol y cigarrillos. Sin embargo, tras su encuentro con la fe, dejó el alcohol, el cigarrillo y las malas juntas.
Destaca que Dios lo cambió, librándolo de sus vicios y de su carácter agresivo, llenándolo de Su presencia. Este cambio le permitió tener una vida más plena y positiva.