Se experimentó un viaje en un auto autónomo en Atlanta, Estados Unidos, destacando la tecnología y el funcionamiento del vehículo sin conductor. El sistema permite desbloquear el auto a través de una aplicación y una vez dentro, da instrucciones para abrocharse el cinturón de seguridad.
Durante el trayecto, se observó el "modo argento" de manejo, con el vehículo realizando maniobras que podrían considerarse osadas en Argentina, como cambios de carril sin señalizar o aceleraciones en amarillo. A pesar de la aparente audacia, el auto demostró respeto por las normas de tránsito al detenerse en semáforos en rojo y respetar sendas peatonales.
Se destacó la presencia de cámaras y sensores en el vehículo, que le permiten percibir su entorno y reaccionar ante otros autos, incluyendo otros vehículos autónomos. La posibilidad de controlar la música y la temperatura dentro del habitáculo también formaron parte de la experiencia.