Argentina cuenta con una ventaja logística al haber jugado el martes al mediodía en Atlanta y poder descansar y alojarse en Kansas City, su base de operaciones. Esta pausa es considerada importante por los preparadores físicos.
El clima en Kansas, aunque caluroso (27-28 grados a la hora del partido), es más favorable que en pleno verano. Se espera que las pausas de hidratación ayuden a los jugadores a sobrellevar las condiciones, siendo un factor clave para el rendimiento.