El tifón Babi azota las costas del sur de Japón con vientos de hasta 200 kilómetros por hora, especialmente en las islas de Ishigaki y Miyakoyima. Las intensas lluvias y ráfagas extremas han obligado a las autoridades a emitir alertas de máxima preocupación.
Se han suspendido vuelos y servicios de ferry, y se advierte sobre el riesgo de inundaciones, deslizamientos de tierra y marejadas ciclónicas. Las imágenes muestran calles vacías y embarcaciones afectadas por el temporal, con escombros desplazándose por el viento.