La fuerte conexión entre Argentina y Bangladesh, a menudo atribuida a Maradona y al fútbol, tiene raíces históricas más profundas.
En 1943, la privación de suministro de arroz por parte de Churchill durante la independencia de Bengala generó un odio hacia Inglaterra.
Este sentimiento antiinglés se canalizó en simpatía hacia Argentina, especialmente a partir de la Guerra de Malvinas y el Mundial del 86, consolidando un lazo de amor hacia el país.