La previa del partido entre Argentina y Suiza por los cuartos de final del Mundial se vive con gran expectativa en Kansas. Miles de argentinos se congregan en las inmediaciones del estadio, buscando alternativas para estacionar sus vehículos ante la alta demanda y los costos de los estacionamientos oficiales.
Se observa una organización particular para el aparcamiento de autos, con opciones de estadía extendida en casas y bares cercanos al estadio. La seguridad es notable, con presencia militar y medidas de vallado para controlar el acceso. La alta demanda de entradas ha generado un mercado de reventa, aunque los precios para este encuentro parecen ser más accesibles que en partidos anteriores.