Se expone el uso del perro como herramienta de fuerza no letal en equipos de asalto, destacando su capacidad para neutralizar amenazas en entornos controlados.
Se describe una situación donde el perro es lanzado para ingresar a un cuarto y someter a un agresor en huida, demostrando su efectividad en la neutralización.
Se resalta la importancia de la actualización constante en el entrenamiento canino, con la colaboración de profesionales para mejorar los métodos y la calidad del trabajo.