El Papa León XIV visitó la Basílica de la Sagrada Familia en Barcelona para bendecir la torre más alta, de 172 metros, convirtiendo al templo en la iglesia más alta del mundo. Este acto se enmarca en la conmemoración de los 100 años de la muerte de Antoni Gaudí.
Durante la misa, el pontífice habló sobre el mensaje del Evangelio y la importancia de la caridad, comparando la vida cristiana con la obra inacabada de la Sagrada Familia. Se recordó el legado de Gaudí y su visión de la obra como un reflejo de la creación divina.