Se observa una fuerte presencia policial montada en los alrededores del estadio en Kansas, generando un operativo de seguridad inusual para el Mundial. La policía interviene para dispersar a los hinchas que se agolpaban en los accesos, pidiendo que ingresen al estadio para evitar aglomeraciones.
Este despliegue de seguridad, con efectivos policiales y montada, contrasta con la experiencia en otros partidos del torneo, donde la atmósfera era más relajada. Se especula que las medidas se intensificaron tras incidentes previos o para garantizar el orden en el ingreso al estadio.
A pesar de la rigidez de las medidas, los hinchas argentinos continúan mostrando su fervor, aunque se les insta a ingresar rápidamente al estadio. La seguridad busca mantener el flujo de personas y prevenir cualquier tipo de disturbio.