Las Naciones Unidas calificaron la tragedia del doblete sísmico en Venezuela como una crisis de magnitud que ningún gobierno estaría preparado para afrontar. La organización ha desplegado 50 equipos de búsqueda y rescate de más de 50 países y ha movilizado más de 300 millones de dólares en ayuda coordinada, proporcionando asistencia alimentaria a casi 40 mil personas.
Un funcionario humanitario de la ONU destacó que la prioridad es apoyar a los sobrevivientes, estimando que 1,3 millones de personas necesitarán ayuda en los próximos seis meses. La ONU sostiene que la solidaridad internacional ha sido masiva, pero reconoce la dificultad que cualquier país enfrentaría ante una catástrofe de esta envergadura.