La ONU ha destinado más de 300 millones de dólares para la emergencia en Venezuela, con el objetivo de asistir a más de un millón de personas. La ayuda incluye personal médico, medicamentos, agua potable y energía solar, áreas en las que Brasil también está colaborando activamente.
Los esfuerzos se centran en la remoción de escombros y la construcción de viviendas prefabricadas como solución urgente a la crisis habitacional. Se busca brindar una respuesta integral a las miles de familias afectadas por los devastadores terremotos del pasado 24 de junio.