Se enfatiza la importancia de la osadía y la fe al pedir a Dios, utilizando el ejemplo del rey Joás, quien limitó su victoria al golpear pocas veces el suelo con una flecha.
Se insta a no ser escasos en las peticiones ni en las acciones que demuestran nuestra fe, como los golpes de la flecha, ya que esto limita la bendición de Dios.
Se concluye que para recibir la victoria total de Dios, debemos pedir y actuar con la misma medida de fe y osadía que Él nos da.