Se profundiza en el impacto del terremoto en Venezuela, especialmente en los niños, quienes necesitan elaborar el trauma sufrido.
Se relata el caso de un niño que, al preguntarle qué necesitaba, respondió "juguetes", contrastando con la necesidad de agua de su madre. Esto subraya la importancia de los juguetes como vía de escape y elemento de seguridad para los niños en medio de la desolación.
Muchos niños han perdido a sus padres o seres queridos, y otros, aunque no hayan sufrido pérdidas físicas directas, han perdido su entorno seguro: sus hogares, sus juguetes, sus rutinas.
Se destaca la fortaleza de los niños al convertirse en apoyo para otros familiares, a pesar de su propia vulnerabilidad.