Se reflexiona sobre la esperanza depositada en la Selección Argentina en el Mundial, y se compara con la situación de España, que aún debe enfrentar a rivales como Bélgica y Francia. Se expresa el deseo de un posible encuentro en semifinales.
Se critica la actitud de algunos que, en lugar de apoyar a su selección, parecen desear el fracaso de Argentina. Se menciona la camiseta usada como símbolo de esperanza y se advierte sobre posibles estrategias de los rivales.