Pablo Ríos Molina se alzó con la victoria en un combate de pesos pesados contra Bogado, quien a pesar de llegar bien entrenado, se vio superado por la estrategia y el rendimiento de Molina. La pelea, que se extendió a lo largo de tres rounds, fue dominada en gran medida por Molina, quien demostró una notable mejora física y técnica.
Desde el inicio, Molina impuso su ritmo, utilizando su izquierda y derecha con precisión, mientras que Bogado parecía esperar una oportunidad para descargar potencia, pero terminaba respirando agitado. En el segundo asalto, Molina continuó sumando puntos con su movilidad y control del centro del ring, a pesar de que los golpes de Bogado tuvieron más potencia en relación a su categoría.
El tercer y último round confirmó el dominio de Molina, quien a pesar de no buscar el nocaut, supo sostener su plan de trabajo y sumar puntos de manera constante. La estrategia de Molina, combinada con su excelente estado físico y su capacidad para hacer ver "fácil" a un oponente complejo como Bogado, le valieron la victoria por decisión unánime, dejando en claro su potencial tanto a nivel nacional como internacional.