Se analiza la estrategia de reelección de Javier Milei, orientada a recuperar el voto republicano que se queja de sus formas y modismos. Se anticipa que el presidente no responderá directamente a las críticas del arzobispo García Cuerva, dejando esa tarea a diputados libertarios como Lilia Lemoyne.
El objetivo es mostrar una imagen más calmada y dialoguista, sin abandonar el rumbo económico. Se busca apelar a un sector del electorado que, si bien apoya las medidas económicas, se distancia por el estilo confrontativo del presidente.