En Miami, el ambiente mundialista se intensifica con la presencia de fanáticos de diversas nacionalidades, incluyendo noruegos, argentinos e ingleses.
Los noruegos expresan su confianza en la victoria de su selección, mencionando a jugadores como Odegaard y Östegård, y sueñan con una final contra Argentina.
Las interacciones entre los aficionados reflejan la pasión por el fútbol y la camaradería, a pesar de las rivalidades deportivas.