Un abuelo de Córdoba compartió su cábala para el partido: ver el encuentro junto a su nieto. A pesar de que la cámara no lograba captar bien al nieto, el abuelo enfatizó la importancia de este ritual familiar para atraer la buena suerte al equipo.
La escena reflejó la unión familiar y la pasión compartida por el fútbol, donde los rituales personales se vuelven parte fundamental de la experiencia colectiva.