La guerra en Ucrania ha superado los 2 millones de bajas militares entre muertos y heridos, convirtiéndose en el conflicto más sangriento en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
Rusia acumula alrededor de 1.400.000 bajas, mientras que Ucrania registra entre 525.000 y 625.000 efectivos fuera de combate. Las pérdidas fatales se estiman entre 400.000 y 450.000 soldados rusos y entre 125.000 y 150.000 ucranianos.
El conflicto se caracteriza por avances territoriales mínimos a costa de enormes pérdidas humanas. La tecnología, especialmente los drones FPV, ahora responsables del 80% de las bajas, ha transformado la guerra, dificultando la evacuación de heridos y aumentando la mortalidad en el campo de batalla.