Se discute la tendencia a "partidizar" en lugar de "politizar" el fútbol, llevando a ídolos como Lionel Messi a ser evaluados según afiliaciones o relaciones personales. Se compara esta situación con la de Maradona, cuyo apoyo a Fidel Castro generó controversia.
Se critica cómo se utiliza la figura de un ídolo para encasillarlo en debates ideológicos, olvidando su rol deportivo y su impacto emocional en la gente.