En la Iglesia La Merced de Villa Ballester, se exploró la conexión entre el fútbol y la fe en Argentina, especialmente en el contexto del Mundial.
El Padre Pablo Saboya destacó que la Virgen de la Merced, patrona de la liberación, se asocia hoy con la libertad, y que la pasión futbolera se entrelaza con la religiosidad popular. Señaló que gestos como rezar por la selección, cambiar horarios de misa, y la presencia de elementos religiosos en jugadores como Lautaro Martínez (con estampitas de la Virgen de Luján) reflejan esta profunda conexión.
Se analizó cómo el lenguaje del fútbol incorpora términos como "promesa" y "sacrificio", y cómo figuras como Messi y Enzo Fernández expresan su gratitud a Dios y su familia, evidenciando una religiosidad sencilla y profunda que conecta con el sentir del pueblo argentino.
El Padre Saboya enfatizó que la selección representa una forma de religiosidad popular donde Dios es central, y que esta conexión fortalece el vínculo del equipo con la gente. Se mencionó la influencia de figuras como el Papa Francisco y la importancia del agradecimiento y la humildad, como se ve en las declaraciones de Messi y Enzo Fernández.
Finalmente, se abordó la práctica de elementos religiosos como el Palo Santo y los rosarios para alentar a la selección, destacando la fe y la energía positiva como componentes importantes para el equipo, y la importancia de la comunidad y el esfuerzo colectivo, recordando la frase del Papa Francisco: "Nadie se salva solo".