En el marco de la previa del partido de la Selección Argentina, se observa a un grupo de amigos preparándose para verlo juntos, con asado y cerveza. Sorprendentemente, entre ellos hay franceses que también se suman al fervor.
Flor Ducatelli les ofrece pintarles banderitas, y ellos aceptan con entusiasmo, mostrando la universalidad de la pasión por el fútbol y la camaradería que genera el evento deportivo, a pesar de las nacionalidades.