La FIFA ha diseñado el cuadro del Mundial buscando asegurar cruces entre potencias en las semifinales.
Este reordenamiento, decidido el 2 de diciembre en Washington, establece que Argentina y España, de llegar como líderes de sus zonas, solo podrían enfrentarse en la final.
Esta estrategia, similar al sistema de preclasificación del tenis, busca maximizar el atractivo del torneo al programar los encuentros más esperados en las etapas definitorias.