La FIFA ha invertido significativamente en investigación genética para desarrollar un césped uniforme y de alta calidad en todas las canchas de los Mundiales.
Este programa, que duró seis años y contó con la participación de universidades de EE.UU., busca asegurar la misma experiencia de juego y pique de pelota para todos los futbolistas.
El césped se cultiva en viveros y se traslada a los estadios, a veces complementado con luces artificiales en estadios techados.