La víctima de una estafa piramidal relató su desesperación tras perder 350.000 dólares destinados a la compra de una casa. La mujer, identificada como Fernanda, explicó que confió en el estafador por sus referencias y la aparente solidez de su negocio, que incluía inversiones en soja.
La fiscalía investiga el caso, y si bien hay un detenido (Gómez, un abogado que se presentaba como socio), el principal sospechoso, Juan Ignacio Lombardo, sigue prófugo. Fernanda destacó la "mente siniestra" de los estafadores, capaces de organizar todo de manera minuciosa para generar confianza.
La víctima hizo un llamado a todas las personas damnificadas a realizar la denuncia en la fiscalía, incluso si el dinero no está blanqueado, para evitar que más personas sufran consecuencias devastadoras, incluyendo casos de depresión y suicidio.