Fernanda, una de las víctimas de la presunta estafa piramidal, relató cómo confió 350.000 dólares a Juan Ignacio Lombardo, supuesto socio de Gabalón Capital, tras recibir recomendaciones y ver un contrato que prometía una rentabilidad mensual del 2%.
A pesar de las promesas y la aparente seriedad del esquema, que incluía fotos familiares y presencia en redes sociales, Lombardo dejó de pagar los intereses acordados tras tres meses. Fernanda sospecha que la operación era mucho más grande y que el dinero podría haber sido lavado o malversado.