Se debate sobre si la actitud de ciertos periodistas hacia Argentina es envidia, odio o admiración, concluyendo que predomina el odio porque "el odio vende". Se critica la negativa a reconocer a Argentina como campeón del mundo y la tendencia a minimizar sus logros.
Se defiende el poder de Argentina, no solo por la FIFA, sino por contar con Lionel Messi, Scaloni y Diego Martínez como pilares. Se afirma que la confianza del equipo se basa en estos referentes, permitiéndoles dormir tranquilos a pesar de las críticas.