Damián relata su pasado de delincuencia, vicios y adicciones, incluyendo experiencias de estar preso. Describe cómo su vida era un "completo desastre" y cómo llegó a involucrarse en el espiritismo buscando una salida.
Se narra un episodio crítico en el que, tras un robo fallido, recibió tres disparos y estuvo internado un mes, seguido de ocho meses en el penal de Olmos, calificados como los peores de su vida.
Posteriormente, su vida dio un giro al conocer a su pareja y formar una familia, pero enfrentaron una crisis cuando su hija menor enfermó gravemente. Tras no encontrar solución médica, acudieron a la "casa de los espíritus", donde les indicaron entregar a la niña a los espíritus para su recuperación, lo cual aparentemente funcionó.