Existe una dicotomía en la economía argentina: por un lado, una situación financiera holgada con baja del riesgo país y dólar estable; por otro, una economía productiva en declive.
La inversión productiva, que genera empleo genuino, ha caído durante cuatro trimestres consecutivos. La inversión extranjera directa también muestra indicadores negativos.
La "bonanza financiera" no se está traduciendo en crecimiento económico real ni en generación de empleo, evidenciando una desconexión entre los mercados financieros y la actividad productiva.