Se profundiza en las diferencias culturales entre Argentina y países como México y España, destacando cómo estas se manifiestan en la pasión por el fútbol. Se critica la falta de espontaneidad y fervor en el apoyo a selecciones en otros países, contrastándolo con la efervescencia argentina.
Se ejemplifica con la actitud de no cantar "olé" al inicio de un partido o no usar la camiseta de otro equipo por solidaridad, comportamientos ajenos a la cultura argentina. Se resalta la importancia del folclore y la conexión emocional con el deporte en Argentina.