Se relata una historia desgarradora sobre errores médicos evitables que habrían afectado a un bebé llamado Junior, quien nació con problemas en sus pies. La narrativa sugiere que una atención médica inadecuada durante el parto y postparto ha derivado en una discapacidad que requiere atención continua y especializada.
La familia enfrenta dificultades para acceder a la atención necesaria, incluyendo consultas con neurólogos y rehabilitación, debido a la lejanía de los centros de salud y la falta de recursos. Se critica la burocracia y la falta de empatía del sistema de salud, que a menudo deja a las familias desamparadas.