Copahue, una localidad neuquina, tiene la particularidad de desaparecer bajo la nieve en invierno, quedando solo visibles sus piletas termales.
Este fenómeno natural, sumado a la dificultad de acceso con vehículos especiales, convierte al pueblo en un destino único y desafiante.
Solo unos pocos habitantes permanecen durante el invierno para cuidar las instalaciones, mientras el resto se traslada a zonas más accesibles.