Se defiende la elección de Scaloni respecto al equipo titular, argumentando que el entrenador y su cuerpo técnico toman las decisiones basándose en el análisis del día a día de los jugadores y sus condiciones físicas y mentales.
Se reconoce que el equipo se juega la vida en cada partido de la Copa del Mundo y que Scaloni pone lo mejor que tiene, incluso consensuando con algunos futbolistas. Se evita la crítica directa a las decisiones tácticas, priorizando la confianza en el grupo.