Se denuncia una campaña de "odio desmedido" contra los argentinos en el exterior, manifestada a través de discusiones y comentarios negativos en redes sociales y en conversaciones cotidianas.
Se relatan dos incidentes: uno con un vecino mayor que deseó suerte a Argentina pero con un comentario sobre "no volver a robar", y otro con un hincha de la Juventus que sugirió que la FIFA ayuda a Argentina. Estos comentarios reflejan la creencia de que el equipo es favorecido.
Los argentinos se sienten más orgullosos que nunca de llevar la camiseta a pesar de estas críticas, y se defienden argumentando que las jugadas son claras y que el equipo ha demostrado capacidad de remontada, como en el partido contra México donde Messi erró un penal y aun así ganaron.