Bolivia analiza congelar el precio de los combustibles por seis meses para contener el impacto en el costo de vida y reducir la incertidumbre social, ante la volatilidad del mercado internacional.
Esta medida busca aliviar la presión sobre el poder adquisitivo de los ciudadanos y mantener la estabilidad social, aunque implica un desafío para las cuentas públicas debido a la dependencia de combustibles importados.
El gobierno busca equilibrar la economía tras recientes conflictos sociales y la flotación del dólar, implementando estas medidas precautorias para evitar la disparada de precios.