Se observa una explosión de bandas pequeñas y atomizadas dedicadas al narcomenudeo, especialmente en el conurbano bonaerense. Estas bandas, compuestas por un sicario armado y dos vendedores de drogas, generan microdelitos asociados a la compra de estupefacientes.
Estos actos delictivos menores, como robos de celulares o billeteras a transeúntes, incrementan la inseguridad en los barrios y generan un fuerte reclamo de los vecinos.