En Damasco, Siria, un artesano llamado Basil está transformando proyectiles de artillería en obras de arte decorativas, dándoles un nuevo significado.
Utilizando martillos y técnicas de grabado, convierte los casquillos de bala en piezas decorativas con versos del Corán, motivos florales y animales.
Basil busca cambiar la percepción de estos objetos bélicos, pasando del recuerdo del dolor a símbolos de paz, sustituyendo el color de la sangre por el del cobre.