El seleccionado argentino empata con Suiza en un partido donde, desde el final del primer tiempo, cedió completamente la pelota. Esta estrategia, según el análisis, se preveía ya que el equipo de Scaloni no prioriza la tenencia del balón.
Suiza, por su parte, maneja bien la pelota y despliega un juego de asociaciones y paciencia, buscando atacar las espaldas de los laterales argentinos. La jugada del gol suizo fue un claro ejemplo de esta dinámica, iniciada por Ricardo Rodríguez y Endovie, en un contexto donde el Dibu Martínez era la figura destacada del equipo argentino.