El análisis post-partido del encuentro entre Argentina y Suiza revela que el equipo argentino, a pesar de la victoria, enfrentó dificultades y sufrió para conseguir el resultado. Se destaca que el equipo se sintió cómodo con la ventaja parcial y no buscó ampliarla de manera contundente, lo que permitió a Suiza crecer en el juego.
La actuación de Lionel Messi fue objeto de debate, considerándose que tuvo un partido por debajo de su nivel habitual, con solo algunos destellos de genialidad. El mediocampo argentino también fue señalado como un punto débil, lo que llevó a Scaloni a realizar cambios, incluyendo la sustitución de Enzo Fernández, una decisión poco común.
Se menciona que el gol de Julián Álvarez fue crucial, pero el equipo en general tuvo problemas para encontrar fluidez en el juego. La estrategia de jugar con tres delanteros al final del partido fue una apuesta de Scaloni para asegurar la victoria, a pesar de las dificultades.
La pelota parada fue un aspecto positivo para Argentina, con jugadas ensayadas que generaron peligro. Sin embargo, la sensación general es que el equipo se conformó con la ventaja y cuidó energías, lo que provocó momentos de sufrimiento y tensión.