Guadalupe, quien compartió mesa con Franco Di Paule durante los partidos del Mundial, relató la historia de cómo se conocieron y la cábala que él tenía de regalar una bandera a una familia en cada encuentro. Describió a Franco como una persona muy simpática y amorosa, siempre alentando y siendo el primero en iniciar las canciones.
Ambos quedaron en reservar una mesa para todos los partidos en el restaurante Güeney, pero el último encuentro contra Egipto no terminó como esperaban, pasando de la alegría del festejo a la tragedia. Guadalupe expresó su dificultad para entender cómo se pasó de la euforia a la conmoción.
La conversación, aunque marcada por la tragedia, también abordó la conexión de los argentinos con la selección, la comparación entre Messi y Maradona, y la masividad del fanatismo por el fútbol en países como Bangladesh, donde la selección argentina goza de un gran apoyo a pesar de la distancia geográfica y la falta de conocimiento sobre otros aspectos del país sudamericano.