Rodri Agut considera que el conflicto con Mauricio Lambiri se debió a un problema de comunicación y no a un acuerdo no cumplido. Sostiene que él necesita trabajar y hacer más motores, y que si Lambiri le hubiera pedido exclusividad, él se lo habría comunicado.
Agut defiende su necesidad de trabajar y no vivir de regalos, y explica que alquiló un motor a Santero para poder continuar con su taller. Considera que la reacción de Lambiri fue desmedida.